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CONTROL DE LECTURA. “ETNIA Y ESTRUCTURA DE CLASES.”

25 Sep

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CONTROL DE LECTURA. “ETNIA Y ESTRUCTURA DE CLASES.”. DE LA ANTOLOGÍA  “FORMACIÓN DOCENTE Y EDUCACIÓN BASICA EN…”

Las condiciones de inteligibilidad de los hechos étni­cos y de los hechos de clase están situadas en las estructuras “intermediarias” que los contienen y que son, respectivamente, el sistema interétnico y el sistema de clases de una sociedad determinada. Esto significa que ni la etnia ni la clase son “hechos en si”, sino que existen respectivamente en relación a etnias y clases, por lo tanto, como entidades sociales pluralizadas. En este sentido, etnias y clases son relaciones y no grupos sociales con límites trazados “objetivamente” de manera empírica. Fredrick Barth se encargó de demostrar la naturaleza de esos límites para los grupos étnicos, reduciéndolos a formas de organización y, sobre todo, de inclusión de sus miembros en dichas formas, a través de los mecanismos de “auto­atribución y atribución por otros” de la identidad étnica (Barth 1969:13.). El carácter contrastante de la identidad étnica, también subrayado por Barth, la vuelve formalmente homóloga a la identidad de clase, distinguiéndose de ésta sólo por el hecho de que la relación que mantiene con otras identidades étnicas no es necesariamente contradictoria. Mientras que la relación de clase es esencialmente contradictoria, el carácter contradictorio de la relación entre etnias aparece solamente cuando se trata de minorías étnicas insertadas en sociedades dominantes.

INMÍGRANTES “BLANCOS” EN MEXICO

Los inmigrantes norteamericanos, españoles y alemanes- quienes serán considerados en este orden llamaron mi atención hacia la especificidad de identidades que, aunque no son dominantes o mayoritarias, no son necesariamente dominadas, al no constituir grupos minoritarios en el sentido usual de la antropología.

Al mismo tiempo, se deben considerar los obstáculos que los inmigrantes “blancos” encuentran en la sociedad receptora, por más favora­bles que sean las condiciones de su ingreso. La adversi­dad que encuentran, perceptible al nivel de identida­des estigmatizadas, es un hecho que apenas varía en su intensidad, y con el cual los inmigrantes tienen que aprender a convivir. Y es precisamente debido a esta adversidad que los inmigrantes tienden a asumirse -y muchas veces a organizarse- como etnias, aislándose en espacios sociales específicos.

LOS NORTEAMERÍCANOS

La identidad norteamericana presenta contrastes interns, a consecuencia de las diferenciaciones étnicas desde la sociedad de origen -los Estados Unidos-: son las identidades de WASP4, judíos, irlandeses y negros.

Las tres identidades norteamericanas “blancas”, son fundidas por los mexicanos en una sola identidad: la de “gringo”, atribuyéndole así un carácter estigma­tizante, dada la connotación extremadamente peyo­rativa del término; la utilización de “negro” como vocativo trae también la misma carga estigmatizante.

LOS ESPAÑOLES

La inmigración de los refugiados (quienes llegaron a México a consecuencia de la Guerra Civil Española) fortalece esa ideología étnica y de liberación. No obstante, también son observables otras identidades regionales, lo que da como resultado un cuadro étnicamente bastante diferenciado de la nacionalidad española en México; además de los vascos, hay los valencianos, los asturianos, los gallegos, los catalanos, los burgaleses, los andaluces y los aragoneses.

En contraste. La identidad de gachupín -según aclaran los miembros del equipo de investigación de los españoles- posee una gran connotación peyo­rativa, lo que lleva a suponer que, quizás, en ella se sintetiza la ambigüedad del ser español en tierras mexicanas. En un país que, además de su pasado colonial, hasta fechas muy recientes mantenía rotas sus relaciones diplomáticas con España, aunque fuese con la España de Franco (a la que estigmatizó por más de cuatro décadas), no sería extraño encontrar una cierta resistencia contra el inmigrante español, colonizador en siglos pasados y “fascista” por casi medio siglo. Exentos de esa modalidad de clasificación política estarían los refugiados, cuya acción en el país anfitrión ha sido ejemplarmente estudiada por Michael Kenny (1962, 1967, y 1975). La identidad de “gachupín”, al igual que la de “gringo” -como se via en caso de los norteamerica­nos, aunque guardando la debida proporción- se revela como una identidad estigmatizada, expresan­do así una categoría social cuyo análisis y explicación no puede ser eludida por una investigación sobre etnicidad.

LOS ALEMANES

Si se desea deslindar el fenómeno de la etnici­dad germana en sus manifestaciones dentro del cuadro sociocultural mexicano, seria de suma im­portancia cuestionarse un poco más sobre la realidad de origen del inmigrante alemán del siglo XIX.

No hay duda que los alemanes del siglo XIX man­tuvieron un fuerte sentido de pertenencia étnica, simbolizada -en un nivel de mayor generalidad- por el uso diacrítico de la lengua alemana, y en un segun­do nivel, menos inclusivo, por la actualización, en tierras mexicanas, de la cultura alemana o Bildung, en el sentido aproximado de la paidéia griega (tan bien estudiada por Jaeger 1946-1949) donde se funde educación y cultura en un solo ideal.

En términos del mundo inmigrante, se trataría más bien de una educación de “clase alta” y “media” alemana (de la cual quedan excluidos los “menos educados” urbanos de las capas más pobres y los portadores de la “pequeña tradición propia de las áreas rurales, de la que nos habla Redfield 1956). La barrera ecomica levantada por los inmigrantes alemanes si­tuada en los estratos más altos de la «comunidad» de habla alemana aseguraba la perpetuación de esa división entre ricos y pobres e “incultos” “alemanes” y “casi alemanes.

Todo indica que ese fue el patrón de ideas organi­zacionales (para usar una expresión de Leach 1963) de la “comunidad alema” instalada en mexico en el siglo XIX. Me imagino que los inmigrantes prove­nientes de grupos regionales (prusianos, hansea­ticos), étnicos (bavaros) o nacionales (suizos y aus­triacos) fueron admitidos o rechazados por la “colo­nia alemana” obedeciendo, en gran medida a ese mismo patrón organizacional siempre que prepondero la estructura de clases.

INDIOS Y MESTIZOS

María Eugenia Vargas, como tema de tesis de doctorado.8 El caso puede ser resumido en algunos puntos, que seleccionaré tentativamente con cióse en su excelente etnografía:

La categoría social promotor bilingue (o pro­fesor indígena), como foco estratégico de la in­vestigación, condensa las contradicciones básicas del sistema de relaciones purépecha/mestizo, marca-do por la lógica de la dominación que confiere a los indios el status de minoría étnica (estructura de do­minación que no aparece en los casos analizados anteriormente);

A diferencia de otras categorías sociales indígenas, observables en el contexto interétnico local, como los padres católicos, los empresarios y los comerciantes, también purépechas, los promoto­res son obra del Estado mexicano, como instrumen­tos institucionales de educación del indio hacia pa­trones culturales mestizos;

Para alcanzar tal fin, el Estado creó un aparato para la resocialización de algunos indios, encargados a su vez de “educar” a sus compatriotas en edad escolar: son los centros de capacitación.

Como reflejo de la política estatal de “do­mesticación “del indio dos grupos de purépechas son polarizados; los promotores, quienes se asumen como la “élite intelectual”, y sus principales críticos, a los que podríamos llamar intelligentsia, en su mayor parte formada por universitarios. Mientras los primeros se caracterizan por la alineación de su conciencia étnica (y por consiguiente de su iden­tidad indígena, ya que siendo indios, existen como mestizos) los segundos afirman con vehemencia su identidad indígena y buscan rescatarla en su digrifidad original.

Finalmente, podría agregarse que los sistemas étnicos y de clase, aunque se influyen mutuamente, no cubren los mismos espacios sociales. Lo que ya se observó en el examen de los casos inmigrantes “blancos”: que no constituyen una clase dominante, se observa ahora con los purépechas, no están identi­ficados globalmente como una “clase dominada”; también entre ellos la estructura clases secciona a la “comunidad purépecha” en estratos fácilmente registrables por la etnografía, donde aparecen pequeños y grandes comerciantes, profesionales y, en forma mayoritaria, campesinos. Lo que ocurre es que, sufriendo una dominación de clase, la mayoría campesina construye una ideología de clase dominada que, a su vez, se constituye en la ideología preponderante para la totalidad de la población purépecha. En este sentido tenemos una especie de inversión de la situación vivida por los inmigrantes “blancos” en México. En el caso “purépecha” la ideología del grupo minoritario expresa simultá­neamente la dominación étnica y de clase.

 
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Publicado por en septiembre 25, 2011 en actividad, resumen

 

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