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LA COMPETENCIA COMUNICATIVA

24 Sep

Para una mejor navegación en este sitio, le recomiendo que haga clic en la categoría INDICE.

Aquí les dejo un articulo interesante que me encontré en la red. tal vez se lo encuentren en otro lado, pero vale la pena un re-post para tener mas lugares donde encontrarlo. 

UNIDAD 13 : LA COMPETENCIA COMUNICATIVA

“ La competencia comunicativa es el término más general

  para la capacidad comunicativa de una persona, capacidad

  que abarca tanto el conocimiento de la lengua como la

  habilidad para utilizarla.  La adquisición de tal competencia

  está mediada por la experiencia social, las necesidades y

  motivaciones, y la acción, que es a la vez una fuente renovada

  de motivaciones, necesidades y experiencias ”.

 

DELL HYMES

“ La competencia comunicativa es una capacidad que

  comprende no sólo la habilidad lingüística, gramatical,

  de producir frases bien construidas y de saber interpretar

  y emitir juicios sobre frases producidas por el hablante-

  oyente o por otros, sino que, necesariamente, constará,

  por un lado, de una serie de habilidades extralingüísticas

  interrelacionadas, sociales y semióticas, y por el otro, de

  una habilidad lingüística polifacética y multiforme ”.

 

GAETANO BERRUTO

“La competencia comunicativa comprende las aptitudes y los conocimientos que un individuo debe tener para poder utilizar sistemas lingüísticos y translingüísticos que están a su disposición para comunicarse como miembro de una comunidad sociocultural dada ”. (María Stella Girón y Marco Antonio Vallejo, 1992)

Desde nuestra infancia, los seres humanos vamos adquiriendo y desarrollando una capacidad relacionada con el hecho de saber cuándo podemos hablar o cuándo debemos callar, y también sobre qué hacerlo, con quién, dónde, para qué y en qué forma.[1]  Es decir, desde niños adquirimos un conocimiento no sólo de la gramática de nuestra lengua materna sino que también aprendemos sus diferentes registros [2] y su pertinencia ; somos capaces de tomar parte en eventos comunicativos y de evaluar la participación nuestra y la de los otros.

 

Aún más, podemos afirmar que esa competencia [3] es integral, puesto que también involucra actitudes, valores y motivaciones relacionadas con la lengua, con sus características y sus usos, y con los demás sistemas de comunicación en general.  Naturalmente, la adquisición de tal capacidad debe estar ligada a una experiencia social, a unas necesidades, a unas motivaciones y a una acción.

El modelo de lengua que subyace en este concepto de competencia, implica, desde luego, que la única función de las lenguas no es nombrar, sino que ellas también están organizadas para lamentarse, alegrarse, rogar, prevenir, defender, atacar ; están relacionadas con las distintas formas de persuasión, dirección, expresión y juegos simbólicos.  El verdadero sentido de las lenguas humanas sólo puede llegar a ser comprendido en el ámbito natural de su uso para permitir la conversación, la interacción comunicativa, el trato verbal cotidiano, la vida en sociedad.  Así entendidas, las lenguas dejan de ser meros sistemas semióticos abstractos, inmanentes, ajenos a las intenciones y a las necesidades de los hablantes, y se convierten en teatros, en espacios de representación, en repertorios de códigos culturales cuya significación se construye y se renueva de manera permanente por medio de estrategias de participación, de cooperación y de convicción.

En la década de los años setenta, los primeros etnógrafos de la comunicación (Gumperz y Hymes) postularon la existencia de una competencia para la comunicación o competencia comunicativa, que comprende lo que un hablante-oyente real, dotado de ciertos roles sociales y miembro de una determinada comunidad lingüística, debe saber para establecer una efectiva comunicación en situaciones culturalmente significantes, y para emitir mensajes verbales congruentes con la situación.  Para estos teóricos, la competencia comunicativa es un conjunto de normas que se va adquiriendo a lo largo del proceso de socialización y, por lo tanto, está socioculturalmente condicionada.

Así pues, esa Competencia Comunicativa exige no sólo la habilidad para manejar una lengua sino además saber situarse en el contexto comunicativo de cada comunidad específica, en sus diversas formaciones sociales, culturales e ideológicas.

La competencia comunicativa se manifiesta tanto en los sistemas primarios de comunicación como en los sistemas secundarios.

Los sistemas primarios son los de la comunicación cotidiana.  Sirven para el intercambio comunicativo, necesario en el desempeño de todos los roles que implica la vida en sociedad : una llamada telefónica, una carta, un memorando, un cartel, un noticiero radial, etc.

Los sistemas secundarios son de mayor elaboración y complejidad.  Requieren más capacidad cognitiva del hablante-oyente real en su labor de codificar y descodificar textos, puesto que estas comunicaciones se producen en esferas de más elaboración cultural.

La comunicación en estos sistemas es básicamente escrita, pero también comprende formas orales como conferencias, foros, seminarios, etc.  Se trata de la comunicación literaria, científica, técnica, sociopolítica, jurídica, y de comunicaciones no verbales, como las artes visuales ; o mixtas, como el teatro ” (Girón y Vallejo, 1992 : 14).

Está claro, entonces, que la competencia comunicativa no se limita a la competencia gramatical o al conocimiento del sistema semiótico de una lengua.  Por lo tanto, la competencia comunicativa se configura por la adquisición y desarrollo de una serie de competencias.

  1. 1.  La competencia lingüística :

Se caracteriza por la capacidad de un hablante para producir e interpretar signos verbales.  El conocimiento y el empleo adecuado del código lingüístico le permiten a un individuo crear, reproducir e interpretar un número infinito de oraciones.

El conocimiento y el empleo se vinculan con dos modalidades diferentes de la lengua : la lengua como sistema de signos y la lengua en funcionamiento, en uso.

La lengua como sistema de signos corresponde al dominio semiótico, y su función esencial es significar.

 

La lengua en funcionamiento, en uso, corresponde al dominio semántico, y su función básica es comunicar.

El siguiente paralelo nos ilustra mejor estas dos modalidades, estos dos ámbitos de la lengua :

DOMINIO  SEMIÓTICO DOMINIO SEMÁNTICO
La lengua como sistema de signos

 

La lengua en funcionamiento
Significar Comunicar

 

Dominio o ámbito del signo Dominio o ámbito de la frase

 

No se considera la relación del signo

con lo denotado ni la relación de la

lengua con el mundo.

 

Integra la sociedad y el mundo.

La lengua en su función mediadora

entre el hombre y el hombre, entre el

hombre y el mundo.

Incorpora la noción de referente :

el objeto nombrado por el signo.

 

El signo tiene un valor genérico y

conceptual.

El sentido de la frase implica la

referencia al contexto y a la actitud del

locutor.

 

Es una propiedad de la lengua

 

Es el resultado de una actividad del

locutor que pone en acción la lengua

 

Estas dos modalidades de la lengua están presentes en toda actividad comunicativa de carácter lingüístico.

  1. 2.  La competencia paralingüística :

 

Es la capacidad de un hablante para utilizar de manera adecuada determinados signos no lingüísticos que le permiten expresar una actitud en relación con su interlocutor y con lo que dice : ya sea para declarar, interrogar, intimidar, rogar, ordenar, etc.

En las comunicaciones orales, esta competencia se manifiesta en el empleo de los signos entonacionales : tono de la voz, cadencia o ritmo y énfasis en la pronunciación.

En las comunicaciones escritas, se manifiesta por medio del empleo de los signos de puntuación, de las sangrías, de los nomencladores, de la distribución general del espacio, tipos de letras, etc.  Estos recursos nos permiten identificar la división de un texto escrito en capítulos, párrafos, temas y subtemas.

  1. 3.  La competencia quinésica [4] :

 

Se manifiesta en la capacidad consciente o inconsciente para comunicar información mediante signos gestuales, como señas, mímica, expresiones faciales, variados movimientos corporales, etc.  Estos signos pueden ser expresiones propias o aprendidas, originales o convencionales.

 

4.  La competencia proxémica :

 

Esta competencia consiste en la capacidad que tenemos los hablantes para manejar el espacio y las distancias interpersonales en los actos comunicativos.  Las distancias entre los interlocutores, la posibilidad de tocarse, el estar separados o en contacto, tienen significados que varían de una cultura a otra.  Los códigos proxémicos se establecen, entonces,  según la cultura, las relaciones sociales, los roles, el sexo, la edad.

La competencia  proxémica es esa habilidad que tenemos para crear, transformar y apropiarnos de espacios, tanto en la vida pública como privada.  Ella nos permite asignarle significado al respeto o a la transgresión de esas distancias interpersonales y de los espacios codificados por los distintos grupos sociales.

  1. 5.  La competencia pragmática :

 

El punto de partida de esta competencia es la consideración de el hablar como un hacer.  Todos los usuarios de una lengua tienen una capacidad que les permite asociar los enunciados con los contextos en que dichos enunciados son apropiados.  El contexto no es, desde luego, sólo el escenario físico en el que se realiza el acto comunicativo, sino también esos conocimientos que se asumen como compartidos entre los participantes.  Un acto comunicativo no es algo estático ni un simple proceso lineal ; por el contrario, un acto comunicativo es un proceso cooperativo de interpretación de intenciones, en el cual un hablante intenta hacer algo, el interlocutor interpreta esa intención, y con base en esa interpretación elabora su respuesta, ya sea lingüística o no.

Recordemos que la pragmática es la disciplina que se ocupa de estudiar el uso que los hablantes hacen del lenguaje en un contexto lingüístico o extralingüístico.  De esta manera, podemos afirmar que la pragmática parte del supuesto de que la comunicación es la función primaria del lenguaje.

Por eso, teniendo presente lo anterior, vamos a definir la competencia pragmática como la habilidad para hacer un uso estratégico del lenguaje en un medio social determinado, según la intención y la situación comunicativa ; es saber ejecutar acciones sociales mediante el empleo adecuado de signos lingüísticos, o de signos de otros códigos no lingüísticos, utilizados de acuerdo con unas intenciones y con unos fines deseados.

Según pretenda con su acto comunicativo informar, ordenar, interrogar, impugnar, sugerir, rogar, etc., el sujeto hablante necesita plantearse con precisión varias preguntas, si aspira a alcanzar con éxito sus propósitos :

  1. 1.  Cuál es el motivo, la finalidad y el contenido de su acción comunicativa.
  2. 2.  A quién va dirigida.

3. Cuándo es el momento adecuado para emprenderla.

  1. 4.  Dónde debe efectuarla.
  1. 6.  La competencia estilística :

Es el complemento indispensable de la competencia pragmática, puesto que la competencia estilística se manifiesta en esa capacidad para saber cómo decir algo, cuál es la manera más eficaz de conseguir la finalidad propuesta.  ¿Cómo hemos de decirlo para obtener lo que queremos ? sería la pregunta clave para esta competencia.

Las actitudes estilísticas del hablante hacia su interlocutor —como la cortesía, la amabilidad, la paciencia, el enfado, la displicencia— son determinantes en la estructuración de los enunciados.   Observemos, por ejemplo, las diferencias que existen en los dos enunciados siguientes, utilizados ambos para conseguir que alguien cierre la puerta :

  1. 1.  ¡ Cierre la puerta, carajo !
  2. 2.  Por favor, ¿sería tan amable de cerrar la puerta ?

Además del principio de cooperación,[5] están en estrecha relación con la competencia estilística las siguientes cuatro máximas :

  1. 1.  Sé claro : evita la oscuridad en la expresión.

2. Evita la ambigüedad.

3. Sé breve.

  1. 4.  Sé ordenado.

Es evidente que el cómo se dice algo puede provocar aceptación o rechazo en el interlocutor y enriquecer o empobrecer la significación.

  1. 7.  La competencia textual :

 

“ Es la capacidad para articular e interpretar signos organizados en un todo coherente llamado texto.  La competencia textual implica las competencias consideradas anteriormente y, además, las competencias cognitiva y semántica” (Girón y Vallejo, 1992 : 20).

La noción de texto ha sido objeto de arduas disquisiciones para su definición.  En la actualidad, se acepta que un texto, “debe ser resultado de la actividad lingüística del hombre, ha de tener incuestionablemente una específica intención comunicativa y, por último, ha de explicitarse con suficiencia el contexto en el cual se produce” (Bernal Leongómez, 1986 : 17).   Nosotros vamos a definirlo de un modo más simple como cualquier comunicación elaborada con base en un determinado sistema de signos y dotada de un propósito comunicativo específico.[6]

7.1. La competencia cognitiva :

La enciclopedia cultural de cada hablante-oyente real le permite reconocer e interpretar los contenidos científicos, socioculturales o ideológicos de un texto.  La capacidad para llevar a cabo esa labor descodificadora es precisamente la competencia cognitiva.

Ella hace posible que podamos comprender e interpretar textos de carácter científico, técnico, literario, político, periodístico, comercial, etc., pues para adelantar ese proceso debemos tener un conocimiento de las maneras específicas como dichos textos se estructuran y se formulan.

7.2. La competencia semántica :

Cuando le asignamos el significado adecuado a cualquier signo o establecemos su relación con un referente determinado, estamos haciendo una demostración de nuestra competencia semántica.  De igual manera, cuando comprendemos el sentido de una frase o de una oración, o cuando realizamos la interpretación global de un texto.  Veamos algunos ejemplos con textos escritos :

Si reconocemos la diferencia que existe entre accesible y asequible (e incluso si no recurrimos al “híbrido” acsequible, tan frecuente en estos tiempos), podemos construir oraciones como :

La directora del proyecto es una persona muy accesible.

En realidad, el contenido de esa lectura no me pareció accesible.

Ese apartamento te resultaría asequible si lograras reducir la cuota de pago.

Dada su estatura, para él son asequibles todos los bombillos.

O también, si después de leer los siguientes versos de Alejandro González, establecemos la correspondiente relación con el referente :

 

“Señora del aire

 graciosa, ágil,

 de alas transparentes

 llevando el sol a cuestas

 de la rama al estanque,

 incansable”.

 

En el primer ejemplo, la competencia semántica se manifiesta en la capacidad para asignar significados a las palabras ; y en el segundo, para asignar referentes ( como los textos literarios se caracterizan por su pluralidad semántica y simbólica, sus referentes son menos precisos y consolidados que los de los textos científicos.  Ilustremos esta diferencia comparando los versos anteriores con el siguiente enunciado : “La figura consta de dos círculos concéntricos y de dos cuadrados.  Cada cuadrado está inscrito en uno de los círculos ”.

— intenta dibujar esta figura y asígnale el referente a los versos — .

Para terminar, podemos observar cómo el concepto de competencia textual concuerda bastante con el de competencia comunicativa, ya que el proceso de codificar o descodificar textos implica el concurso de variadas competencias : lingüística, paralingüística, pragmática, etc.

Esperamos que nos haya quedado claro que la noción de COMPETENCIA COMUNICATIVA trasciende la de competencia lingüística, pues para comunicarnos de manera eficaz necesitamos conocimientos verbales y no verbales (quinésicos y proxémicos), normas de interacción y de interpretación, estrategias para conseguir las finalidades que nos proponemos y conocimientos socioculturales (valores, actitudes, roles, relaciones de poder, etc.).

LECTURA N° 7

Muchas comunidades rurales están aisladas de los mercados y carecen de los servicios básicos sanitarios, educacionales, financieros, de transporte y de comunicaciones.  Se hallan también desconectadas de los centros urbanos de poder económico y político. La población está creciendo dramáticamente. Más y más campesinos abandonan la tierra para buscar trabajo en la ciudad.  La distribución desigual de la tierra y de los bienes de capital ha llevado a los pequeños agricultores al límite de la subsistencia. No disponiendo de ningún dinero sobrante, tienen impedido su acceso a las semillas, al ganado, a la capacitación y a la tecnología adecuada que podrían aumentar sus cosechas y sus ingresos.

1. El tema central del fragmento anterior es:

A.  el crecimiento exagerado de la población campesina

B.  la emigración de campesinos a las ciudades

C.  la falta de tecnificación del campo

D.  los problemas que afrontan las comunidades rurales

E.  la necesidad de una mejor distribución de los bienes de capital

2. La lectura afirma que:

A. los campesinos se alejan del campo porque consiguen más en las ciudades

B.  el sector rural es valorado como parte integral de nuestra sociedad

C. los pequeños agricultores no tienen forma de elevar su nivel de vida

D. el trabajo realizado por los campesinos está sobrevalorado

E. las semillas, el ganado y la tecnificación son recursos masivos

3. Un bien de capital podría ser:

A. la maquinaria

B. la tecnología                    d. la capacitación

C. el dinero                          e. el progreso

4. El campesino tendría la posibilidad de aumentar sus ingresos y cosechas si:

A. trabajara con mayor dedicación

B. diversificara sus cultivos

C. abonara mejor la tierra

D. comprara semillas de mejor calidad

E. tuviera a su disposición un excedente de capital

 

LECTURA N° 8

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.  Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un gran alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia.

Gabriel García M.

1. De Macondo se afirma en el fragmento que:

A.  en el tiempo en el que el coronel iba a ser fusilado, tenía veinte casitas de barro

B.  allí se producía hielo para la venta

C.  era una incipiente aldea en la época en que el coronel conoció el hielo

D.  había sido construido a ambas márgenes de un caudaloso río

E.  poseía piedras grandes y blancas como huevos prehistóricos

2. La palabra DESARRAPADOS puede sustituirse  por:

A. errabundos

B. harapientos                                 D. bromistas

C. desaforados                                E. haraganes

3. “El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”.

Esta frase hace referencia a:

A. el nuevo mundo que es Macondo

B. la creación de la palabra

C. un problema de innovación

D. la ignorancia de los habitantes de Macondo

E. las limitaciones del lenguaje

4. ¿A qué llamaba Melquíades la octava maravilla de los sabios alquimistas de  Macedonia ?

A. al hielo

B. al gorrión                         D. al imán

C. al truco                            E. al timbal

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

ÁVILA, Raúl.  La lengua y los hablantes.  México : Trillas, 1990.

BERNAL LEONGÓMEZ, Jaime.  Antología de lingüística textual.  Bogotá : Imprenta Patriótica

del Instituto Caro y Cuervo, 1986.

BERRUTO, Gaetano.  La semántica.  México : Nueva Imagen. 1979.

BENVENISTE, Émile.  Problemas de lingüística general. I y II.  México : Siglo Veintiuno, 1978.

DUBOIS, Jean y otros.  Diccionario de lingüística.  Madrid : Alianza, 1979.

 

GIRÓN, María Stella y VALLEJO, Marco Antonio.  Producción e interpretación textual. 

          Medellín : Editorial Universidad de Antioquia, 1992.

HYMES, Dell.  “Hacia etnografías de la comunicación” en : Antología de estudios de

          etnolingüística y sociolingüística.  México : UNAM, 1974.

_____________.  “Acerca de la competencia comunicativa”, Forma y Función ( 9 ), Santafé de

Bogotá, junio de 1996, p.p. 13 – 37.

JIMÉNEZ, Javier.  “Competencia lingüística y competencia comunicativa” en : Lenguaje en

          acción.  Medellín : Editorial Universidad de Antioquia, 1986, p.p. 36 – 40.

­­­­­­­­_____________.  Sociolingüística.  Medellín : Universidad de Antioquia, Facultad de

Educación, Centro de Educación a distancia y Extensión, 1989.      

LOMAS, Carlos, OSORO, Andrés y TUSÓN, Amparo.  Ciencias del lenguaje, competencia

            comunicativa y enseñanza de la lengua.  Barcelona : Paidós, 1993.

NIÑO ROJAS, Víctor Miguel.  Los procesos de la comunicación y del lenguaje.

Santafé de Bogotá : Ecoe, 1998.


[1] Al respecto, Basil Bernstein afirma que “Cada vez que un niño habla o escucha, se refuerza la estructura social de la cual forma parte y se constriñe su identidad social ”.

[2] Un registro es una variante de nuestra lengua condicionada por factores socioeconómicos y culturales.  Los hablantes autorregulan permanentemente su forma de hablar.  Por eso, a cada situación comunicativa corresponde un registro lingüístico.

[3] En términos generales, el concepto de competencia nos permite referirnos a las capacidades de una persona.   Dicha competencia depende del conocimiento (implícito, tácito) y del uso (la habilidad para éste).  Ver nota de pie N° 2 de la Introducción, pág. XI.

[4]  Al igual que quinesiología, cinemática, cinematógrafo, cinema, esta palabra se genera de una raíz  griega que significa movimiento.

[5]  En 1975, H. P. Grice lo planteó como principio regulador de todo acto comunicativo : “Haz que tu contribución a la conversación sea la adecuada, en el momento en que se produce, para la finalidad aceptada del intercambio conversacional en el que estás participando”.

[6] Recordemos que en la unidad 8 decíamos que la noción de texto puede hacer referencia a texto oral, escrito, iconoverbal u objetual.

 
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Publicado por en septiembre 24, 2011 en articulos, material externo

 

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