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Mi Grupo y yo

14 Nov

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Primer ensayo de la materia “Grupos en la escuela” aquí utilizo mis propias experiencias y los conocimientos que eh adquirido con las lecturas hechas.

Esta muy cursi el titulo, pero pues el titulo no era opcional.

Mi Grupo y yo

Yo decidí ser maestro, en una decisión a mi parecer tardía, mi padre que ha sido maestro desde antes de que yo naciera, quería que tomara la decisión de ser maestro como el, yo por otra parte consideraba la mera idea aburrida, y repelente, yo decidí estudiar una carrera de acuerdo a mis inquietudes, decidí ser diseñador grafico, a principios de la universidad poco después de haberme graduado del bachiller, el coordinador de arte y cultura me propuso dar clases de dibujo y pintura en la escuela, a mi me pareció interesante, solo por las palabras “dibujo y pintura”, jamás tome en cuenta la palabra “maestro”, hasta que me presente a impartir las clases, resulto ser una experiencia muy interesante, con jóvenes que realmente deseaban aprender lo que yo les proporcionara, termine haciéndome amigo de mi pequeño grupo de dibujo, amigos que hasta la fecha conservo.

Después de terminar la carrera, llenando mis inquietudes artísticas y conocimientos que deseaba obtener e incluso obtener un empleo que deseaba desde mi infancia temprana, decidí retomar la segunda opción que deje pasar solo por no querer seguir los pasos de mi padre, así después de mucho pensarlo, comencé a inmiscuirme en un proyecto llamado “escuela siempre abierta” en donde impartí la clase de tecnologías, ahí con varios grupos de distintos grados comencé a darme cuenta de que dar clases era algo interesante, y las distintas maneras de hablar con los niños de distintas edades.

Esa experiencia me dio ánimos para comenzar esta carrera de lleno, y así me permitieron participar en un grupo.

El grupo al que estoy impartiendo clases es uno de 2do grado en la col. Genaro Estrada, la experiencia ha sido un tanto inquietante, me retorna a mis días de primaria, haciéndome recordar lo difícil que es socializar en el grupo sin que alguien provoqué una distracción a cada momento.

Es aun mas inquietante recordar que tipo de alumno solía ser, tal vez no uno completamente malicioso, pero si uno involuntariamente desesperante. El grupo contiene mucho de lo que cualquiera, siendo un grupo de niños de entre 7 y 8 años, es recurrente la mala conducta; en mis observaciones diarias he localizado los principales niños que provocan esto, son al menos 6 entre ellos 4 niños y 2 niñas las que provocan las distracciones diarias, tanto la maestra como yo hemos tratado de persuadirlos a que asuman el orden, sin embargo no funciona por mas de unos minutos.

Al principio me resulto interesante el hecho de mencionar la conducta de los alumnos como tema, pero según el tema “La monotonía cotidiana” resulta algo general entre los profesores:

“También los profesores se interesan por un aspecto muy limitado de la experiencia escolar del niño. También ellos tienden a centrar su atención en actos determinados de mal comportamiento o buen comportamiento como signo representativo de lo que un niño determinado ha hecho en la jornada escolar”.[1]

Y esto no es una excusa para el acto mismo, es simplemente una afirmación generalizada, y la pregunta seria ¿por que se toma en cuenta mas la conducta?, no es que se toma en cuenta, es solo el principal obstáculo para establecer un dialogo, que debe que ser controlado.

Mi participación en clase es de observador activo; mientras me siento a observar, acudo a las dudas que los alumnos tengan de cada actividad, usualmente les leo algunas actividades y les dibujo algunas cosas en el pizarrón para aclarar las dudas. Sin embargo he nonato hasta el momento, que mi autoridad como maestro en el salón de clase se ve aminorada por la autoridad que la maestra ya tiene con los niños desde el año anterior.

La falta de digamos sumisión (al no encontrar un termino mejor) que los niños tienen hacia mi es escasa, por una parte, yo llegue tarde en su año anterior, en el cual solo entube presento un par de días, y al iniciar con ellos el segundo grado, mi actitud fue muy libre, comprensiva y amigable, ello me llevo a tomar la confianza de ellos pero por otro lado me comenzaron a ver como un amigo mas que como un maestro. Otro punto es las diferencias de edades, obviamente luzco joven, y no resulto ser una presencia imponente para ellos.

La maestra se dirige a ellos con voz alta y autoritaria, podría sonar cruel para muchos estos tipos de comunicación, pero en mi experiencia, este grupo realmente lo necesita, y no a manera de reprimenda y sumisión, sino por la poca capacidad de atención que ellos tienen, así como se explica en las siguientes líneas:

“Es evidente, pues, que si queremos alcanzar los objetivos de la enseñanza y evitar el caos social, no tenemos mas remedio que imponer ciertos controles”[2]

Este pequeño grupo de 23 alumnos con 8 niños y 15 niñas, tiene mucha dinámica, he notado que las niñas están más enfocadas que los niños, estos últimos se envuelven en apasionados diálogos sobre cualquier tema que generalmente termina en un empujón, las niñas por otra parte suelen convivir entre ellas de manera mas fluida.

Lo primero que la maestra verifico al principio del año escolar, fue ubicar a los alumnos rezagados, desde entonces han estado todos los días sentados en el escritorio de la maestra, ahí ambos tratamos de actualizarlos para que estén a la par con el resto del grupo.

He intentado realizar algunos métodos para intentar alentar la participación de los alumnos en ciertas actividades de la clase, pero su completa inmadurez evita poder establecer una colaboración grupal, los resultados son peleas, empujones gritos, me resulta curioso el resultado, cualquiera diría que alentar la imaginación de los pequeños daría buenos resultados, y no una completa anarquía en miniatura.

A pesar de esto, no he dejado de hacerlo, variando de una manera u otra las participaciones, algunas con variaciones de comportamiento, pero en general aquellos 6 alumnos con mal comportamiento son los que alientan a el desorden grupal.

Todo eso me hace recordar aquellos días de primaria en la que los profesores, generalmente los hombres aplicaban esos castigos físicos, en aquel entonces me parecieron muy crueles e injustos, hoy comprendo la manera racional por la cual llegaron a eso, no es solo el acto en si de golpear para tomar el control, también es una gratificación inmediata, como el deseo de una persona por golpear a aquella que le este humillando. La acción de la venganza, de liberar esa tensión podría haber sido el resultado espontáneo de la situación de aquellos tiempos.

Hoy eso es un acto prohibido, y se han buscado maneras de cambiar esto, y aunque aquello no fuera eficiente antes, la falta de castigo físico tampoco funciona hoy, así que se debe buscar la manera de llegar a cada alumno, para procurar su atención y cooperación, esto suena bonito y muy progresista, pero es mas difícil de lo que aparenta, hasta ahora las platicas individuales no funcionan, la amabilidad tampoco, y ser comprensivo resulta un tanto difícil cuando los conflictos son tan frecuentes y numerosos en un solo día.

En el texto “la monotonía cotidiana.” engloban casi con exactitud lo que se realiza en clase:

“A pesar de la diversidad del contenido en las asignaturas, las formas de actividad en clase no son numerosas: bastan las etiquetas: “trabajo individual”, “trabajo en grupo”, “explicación del profesor” y periodo de preguntas y respuestas” (que implica trabajo en el encerado)… Cada una de estas actividades principales se realiza de acuerdo con normas muy claras que los alumnos deben comprender y obedecer, por ejemplo, no hablar en voz alta mientras se hacen los ejercicios, no interrumpir al que está hablando, no mirar lo que los otros escriben durante un examen, levantar la mano para hacer una pregunta.”[3]

Siendo un grupo de segundo grado en el que solo hay tres materias a impartir, la clase realmente se vuelve rutinaria, siempre existen las mismas actividades, hacer cuentas, tomar dictado, leer el texto y comprenderlo, hacer dibujos o actividades en el libro integrado, y aunque esto suene muy horrible, en mi opinión es una situación ineludible, pues son 6 años de lo mismo, asistir, sentarse, escuchar, participar, tarea etc., y supongo que a la solución mas noble que se puede llegar, es buscar una rutina que no resulte tan abrumadora, una rutina que sea hasta cierto punto disfrutable tanto para alumnos como maestros.

El texto explica otra situación típica en la clase:

“Una de las formas típicas que suelen adoptar en estas situaciones es la siguiente: el profesor examina el trabajo de un alumno, habla con el, mientras dos o tres chicos más  esperan, con su cuadernos y libros en la mano”[4]

Pasa a cada momento y esta situación me hizo identificar a una niña con un comportamiento compulsivo, esta niña es deseosa de participar, siempre esta aun lado de la maestra o mío, tratando de tomar rápidamente la atención del maestro para que se le ayude, inmiscuyéndose cuando se le esta ayudando a un compañero o participar varias veces en el pizarrón sin permitir que los de mas compañeros puedan hacer algo. Esta conducta de participación es por un lado buena pero por otro es una conducta que no puede frenar, y según el texto leído ellos deben aprender a frenar sus propios impulsos.

Existe otro punto que me resulta muy significativo, y ese es el de las interrupciones.

“las interrupciones de varios tipos crean un tercer rasgo de la vida de la clase. Estas interrupciones son consecuencia, al menos en parte, de la conexión masiva. Comentarios innecesarios, mal comportamiento de los alumnos, personas extrañas a la clase que entran para comunicar un mensaje interrumpen con frecuencia la continuidad de la explicación del profesor”.

Son 2 experiencias en mi grupo las que me inquietaron bastante al respecto, la primera fue cuando lleve una cámara de video a la clase con el fin de comprender de manera distinta el comportamiento del grupo, sin embargo la presencia de una cámara en la clase fue objeto de la atención de toda la clase, la mayor parte de los niños se dirigieron a ella para ver que es lo que pasaba, para tocarla, para saludar con la mano, la atención a la clase se perdió en ese momento. La parte mas alarmante era el echo de que no pudieran procesar la simple orden de “no se acerquen a la cámara”.

La segunda experiencia fue un día en que en recreo un helicóptero paso volando cerca de la escuela, y vi a todos los niños afuera correr como si fueran un rebaño de ovejas pastoreadas, y lo mismo ocurrió minutos después en clase cuando la maestra estaba explicando una actividad, los niños dejaron absolutamente todo lo que estaban haciendo para mirar por la ventana.

Pasando a otro tema del siguiente texto “la relación Alumno –maestro, y contenido” el cual da conceptos sobre la interacción entre la clase, y el mas básico de ellos es el dialogo.

El dialogo en mi clase, no es muy acertado a los objetivos del curriculum oficial, si existe un dialogo pero este es de carácter asimétrico tal como lo explica el texto, yo puedo se les explica a los niños como se realiza esa operación aritmética, o como se pronuncia una palabra con una “R” y por que suena así, pero ellos no pueden darme una respuesta a lo que les explico, ellos solo lo asimilan y lo aplican, y en mi experiencia al estimular el dialogo compartido, no arrojo buenos resultados, todos deseaban hablar al mismo tiempo, unos incluso se acercaban a mi lado y otros jalaban de mi camisa para exigir la atención. El dialogo ahí es casi inexistente, y al hablar de el dialogo entre los alumnos es algo similar, ya había comentado en párrafos anteriores, que sus diálogos no son sobre el tema de la clase, son por trivialidades, anécdotas, etc.

Así el texto menciona muy acertadamente que un dialogo simétrico y constructivo solo es posible para jóvenes y adultos, los cuales podemos compartir información, asimilarla, y responder algo constructivo sobre la misma.

Sobre las transacciones educativas, según el texto se necesita que el alumno sienta que llegara a algo con su atención y participación, pero dudo que sea suficiente para que los niños presten su atención, ya que como dice el texto “la vida cotidiana” los niños sienten que están en la escuela por obligación, aun que lo quieran o no. Así la explicación de los objetivos se ve menguada por su estancia obligatoria y sus constantes impulsos de hacer lo que ellos quieran cuando ellos quieran.

El contrato pedagógico no es algo que se deba de explicar, es algo implícito, la maestra es la maestra, el alumno es el alumno, si el alumno se porta mal es reprimido, si el alumno cumple y pone atención es alabado, sucede en todas partes, y no es algo extraño que este presente en un aula.

Y por ultimo las nuevas formas de pedagogía, he intentado hacer algunos cambios  en la manera de dar la clase, en la que todos participen, algunas actividades son muy simples como el orden de objetos, que generalmente grafico en el pizarrón para hacerlo mas ameno, el uso de la imaginación en clase (el cual termino en anarquía y descontrol), hacer actividades pasando al pizarrón, etc. Tal vez no sean muy complejas o creativas pero el punto es una interacción general con el grupo, lo cual por desgracia decae en cuanto los alborotadores de la clase entran en acción.

Las observaciones que he hecho al respecto es que a los alumnos les llama mas la atención realizar actividades en los libros de texto, los cuales requieran, recortar, pegar y dibujar, esta actitud es predilecta para los niños de kinder, así que asumo que ellos por instinto no desean pasar a una jerarquía. Sin embargo es por adhesión la aplicación del curriculum oculto, para que el curriculum oficial pueda ser impartido con eficiencia.

Ante este conflicto de no acatar las expectativas de la institución que están dentro del curriculum oculto, el que produce tantos conflictos en la pequeña sociedad dentro del aula, creo necesaria, un estudio sobre este punto, el cual arroje sugerencias practicas sobre como resolver estos tipos de problemas, que aunque no lleguen a funcionar en todas las aulas del mundo libre, al menos den una idea sobre la problemática y den las herramientas a los profesores para buscar sus propias soluciones.


[1]Pag. 11 la monotonía cotidiana.

[2] Pag. 16 la monotonía cotidiana.

[3] Pag 14 la monotonía cotidiana.

[4] Pag 17 la monotonía cotidiana.

 
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Publicado por en noviembre 14, 2009 en ensayo

 

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